Hadassa, los frutos de la unidad y el amor en familia

Ubicado en Santa Clara, Quito, este emprendimiento se especializa en vender artesanías de todas las regiones del país. También dispone de productos importados.

Así de diverso como Ecuador, así es el local de Artesanías Hadassa, un emprendimiento dedicado a expender objetos de distintos tipos y materiales, en el que lo más importante es contentar a sus clientes.

“Usted sabe: un cliente feliz, es un cliente que vuelve”, menciona Francisco Pico, propietario del establecimiento. Esta sabiduría popular, lo ha llevado a posicionar el negocio y mantenerlo como una iniciativa rentable.

Ubicado en las calles Antonio de Ulloa y Marchena, en Santa Clara, Hadassa es uno de los emprendimientos del sector que se dedican a la producción y venta de artesanías. Y aunque podría perderse en medio de los otros locales, basta entrar para saber que este lugar ofrece un ambiente diferente.

La calidez de sus dependientes es un imán que atrae a los transeúntes, quienes, a veces solo por curiosidad, ingresan para observar. Trasponer la puerta es adentrarse a un pedacito del Ecuador megadiverso. En cuestión de un instante, mediante los productos, una persona viaja de la Costa a la Sierra. Pendiendo del tumbado están lámparas de totora traídas desde Imbabura y más allá hay espejos con marco de paja toquilla, elaborados en Manabí.

También desde Manabí se encuentran artículos de zapán, una fibra que se extrae del tallo seco del plátano verde, mientras en otros rincones resaltan los artículos de guayacán y laurel, maderas que, principalmente, se compran en el litoral. Y en otros estantes reposan cosas de seike, madera que se extrae de la Amazonía.

Lo cierto es que el sitio es “engañoso”, pues al ser un local poco espacioso, uno cree que echar un vistazo tomaría, cuando mucho, cinco minutos. Sin embargo, los ojos no descansan. Hay tanto por mirar, que un recorrido casi completo podría demorar media hora. Casi completo, porque no se terminaría de apreciar todo lo que incluye el catálogo.

De pronto, como si estuvieran escondidas, aparecen a la vista unas calaveras de vidrio, luego unas regaderas de latón. Más allá, unos adornos de cabuya y, junto a la pared, unas pinzas de colgar ropa que bien podrían pasar por juguetes.

Para los aficionados a las artesanías este establecimiento es Disneylandia. Así lo considera Lily, una señora que colecciona, sobre todo, cosas de madera: rodillos, tablas de picar, porta aliños, cucharones, etc., etc.

 

Luchador

Francisco Pico nació hace 42 años en Guayaquil, pero desde hace 28 reside en Quito. Vino de visita donde un hermano y se quedó. En su vida ha desempeñado varios trabajos, como tareas de agricultura y guardianía, hasta que, poco después de la pandemia de Covid-19, junto a su esposa, invirtió en el local de artesanías.

Inmiscuido en este ámbito, aprendió a tejer viendo a otros artesanos, pero su fuerte son los negocios: comprar y vender. Siempre busca nuevas posibilidades, por eso, en sus vitrinas, también ofrece productos importados de países como China y Venezuela.

Su proyecto es agrandar el emprendimiento y generar trabajo; por ahora emplea a una persona en el local y en temporadas de alta demanda, ha llegado a contratar hasta ocho ayudantes. Eso sí, toda su familia está involucrada en el negocio. Uno de los aspectos que más le agrada es el aprecio que los turistas tienen por su mercadería. Ciudadanos de Estados Unidos, Europa y otros países quedan maravillados con los utensilios que oferta.

 

Vender en redes

Amable y siempre presta a responder las inquietudes de quienes llegan, Nohemí Pico, hija mayor de Francisco, atiende el local. Con 20 años de edad, esta joven aprendió a arrimar el hombro y a pensar en equipo. Su intención es aumentar las ventas y está convencida que la alcanzará a través de las redes sociales.

Pensando en potenciar el emprendimiento, Nohemí estudia marketing digital en el Instituto Cordillera y cada vez se siente más preparada para conseguir su propósito. “Estamos empezando a vender en redes sociales, pero en lo que sí hemos vendido bastante es por e-commerce”, explica.

Tan comprometida como ella está su hermana menor, quien sigue la carrera de negocios internacionales y tiene en mente exportar las artesanías.

 

Homenaje permanente

Al consultarle a Francisco la razón por la que bautizaron al negocio como Hadassa, responde que lo hicieron en homenaje a su hija que falleció hace pocos años. La suegra de Francisco es judía y por recomendación de ella nombraron así a la pequeña. “En hebreo, Hadassa significa árbol que da frutos. Cuando pusimos el negocio, mi hija todavía compartía con nosotros, nos acompañaba. El nombre quedó como recuerdo”, detalla Francisco, agradecido con Dios por la prosperidad que les deja este emprendimiento, negocio que, está seguro, le permitirá generar más recursos y apoyar con empleo a más personas.

Si desea conocer más sobre Artesanías Hadassa o adquirir sus productos, comuníquese al 0990018360 o contáctese a través de la página de Facebook https://www.facebook.com/profile.php?id=100068743743150&locale=es_LA.

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  Quito – Ecuador

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